Diario ‘La Opinión’, en su sección de Cultura, el 7 de octubre de 2008:
Álvaro Arvelo, el presidente del Jurado que otorga el Premio de Novela “Benito Pérez Armas” destacó que ‘Tacande’ superó a las otras novelas presentadas por su «estructura sólida y cuidadosamente hilada, que recuerda al realismo mágico que se respiraba en el Macondo de García Márquez o en Comala, el pueblo ideado por Juan Rulfo».
Gran «inteligencia creadora», dijo. Además de ello, Arvelo valoró de una forma especial «el carácter histórico» de esta novela que sorprendió al jurado «por la capacidad de creación de personajes». «La estructura de ‘Tacande’ revela una gran inteligencia creadora para introducir datos que, poco a poco, y de manera desapercibida, ayudan al lector a completar la información que necesita», añadió el presidente de la entidad de ahorro quien recordó la «alta calidad» de las cinco obras que llegaron a la final de este premio, dotado con 15.000 euros.
El argumento de la novela galardonada se vertebra a partir de la muerte de Romo y narra la historia de su familia, dueña de una hacienda. En torno a esta familia se narran otras vidas que giran alrededor de la casona y sus plantaciones.
«Es una historia moral, económica, erótica, amorosa», explicó Juan Manuel García-Ramos, mientras que Ramón Trujillo resaltó que «la belleza de la novela no está en lo que se cuenta sino en cómo se cuenta».
Por su parte, Cecilia Domínguez valoró que en ‘Tacande’ el paisaje se convierte en un protagonista más, que prepara al lector para el desenlace de la novela.
J.H.Guadalupe (agente10.com)
Muy pocas novelas tienen el valor y la ambición de querer expresar lugares y tiempos opuestos al momento cultural en que se escriben. Este es el caso de Tacande.
La vida rural que describe, con todas sus soledades atribuladas, es totalmente antagónica a la rutina urbana hiperconectada de nuestros tiempos. Mientras hoy el ciudadano medio busca actividades e información con la que sentirse aún más vacío, el aislamiento y el tedio crónico de los habitantes de Tacande consigue estimular sus mentes para conseguir fantasías abrumadoras. Es difícil traducir las sensaciones provocadas por un paisaje rural tan aislado a un urbanita del SXXI. Y sin embargo la novela lo consigue.
La propia estructura de la historia nos ayuda a meternos en los ritmos vitales de los lugareños, donde los recuerdos del pasado o los anhelos de futuros son a veces más vívidos que la misma vida.
Tacande es una historia rural demoledora para nuestros tiempos.